CATARRO. RESFRIADO COMÚN. INFECCIÓN RESPIRATORIA DE VÍAS ALTAS. MI HIJO/A SIEMPRE TIENE MOCOS.

Los catarros o infecciones respiratorias de vías altas son la enfermedad más frecuente en la infancia.

¿Es normal que mi hijo/a siempre tenga mocos?

Los niños pueden tener entre 6 y 10 episodios de infecciones respiratorias en un año. Es más frecuente entre los 6 y 12 meses y aumenta la frecuencia si el niño acude a guardería, si tiene hermanos mayores o bien, está en contacto con otros niños. Los catarros son muy frecuentes en los 3 primeros años de vida, posteriormente va disminuyendo la frecuencia.  La exposición de los niños al tabaco y el tabaquismo materno durante el embarazo influye en que los niños tengan infecciones respiratorias recurrentes. También puede influir que la vivienda sea húmeda y la contaminación ambiental.

La lactancia materna protege, disminuyendo el número de infecciones respiratorias.

 

¿Cuándo debo preocuparme?

No es normal si tienen varios episodios de neumonía en un año,  de sinusitis u otitis de repetición.

 

¿Por qué se producen?

Los catarros están producidos por virus, el más frecuente es el rinovirus. También pueden producirlo el virus parainfluenza, el coronavirus, la gripe, el virus respiratorio sincitial, el adenovirus, el enterovirus y el bocavirus entre otros.

 

¿Cómo se transmite?

Las infecciones respiratorias se transmiten de una persona a otra a través de las secreciones nasales y pequeñas gotitas. También pueden transmitirse por contacto con superficies en las que está depositado el virus como juguetes.

 

¿Qué síntomas tiene?

Congestión nasal, secreción nasal (mucosidad), tos, fiebre, estornudos y dolor de garganta.

Es normal que la mucosidad nasal sea inicialmente acuosa y luego se haga más espesa, pero esto no indica que se haya sobreinfectado y se necesite antibiótico.

 

¿Cuándo se producen los catarros?

Pueden producirse durante todo el año, aunque son más frecuentes en el otoño y el invierno.

 

¿Cuánto duran?

Unos 8 días de media, pudiéndose alargar hasta 2 semanas. Es frecuente que cuando se esté resolviendo el catarro se mantenga una tos nocturna durante unas 2-3 semanas.

 

¿Cómo se tratan?

El tratamiento de los catarros es sintomático, es decir se tratan los síntomas.

Conviene que el niño esté bien hidratado ofreciéndole agua, zumos, sopas, caldos, etc. El único mucolítico que ha demostrado ser verdaderamente eficaz es el agua.

Es preciso realizar lavados nasales con suero salino fisiológico o con dispositivos de agua de mar. Los lavados se realizan colocando al lactante boca arriba y con la cabeza de lado, aplicaremos el suero fisiológico con jeringuilla 1.5 cc o 2 cc por cada fosa nasal. En los niños mayores se pueden emplear 5 cc por cada fosa nasal. En los lactantes puede ser necesario aspirar las secreciones. Los lavados habrá que realizarlos las veces que se necesiten, igual que los mayores se suenan la nariz con el pañuelo. Es importante realizar los lavados antes de las comidas y del sueño para que puedan comer y descansar adecuadamente.

Puede ser beneficioso también el uso de vapor, poniendo al niño en el cuarto de baño unos 10 minutos con el vapor que se forma de la ducha.

Si existe fiebre o malestar se puede administrar algún analgésico como paracetamol o ibuprofeno.

Conviene que si es un lactante tenga el cabecero de la cuna incorporado. Esto se puede realizar elevando la parte superior del colchón poniendo un rodete con una toalla o una almohada debajo de éste.

Es muy importante que el ambiente esté limpio y ventilado y que no se fume en presencia del niño/a.

Los antibióticos no sirven para tratar los catarros, sólo se administrarán bajo prescripción médica en el caso de que se haya producido una infección bacteriana como sinusitis, neumonía, etc. El empleo precoz de antibióticos en el catarro no evitará los casos de complicaciones con neumonías, otitis, sinusitis,etc.

La miel puede ser útil para mejorar la tos seca nocturna, pero debe evitarse en menores de 1 año por el riesgo de botulismo.

 

¿Cómo se previenen?

Es muy importante el lavarse bien las manos. El virus puede sobrevivir hasta 2 horas en las manos y varios días en superficies y objetos, por lo que es importante la limpieza adecuada de superficies y juguetes.

Es importante evitar los sitios cerrados y con aglomeración de gente en las épocas epidémicas y evitar si es posible el contacto con personas que estén acatarradas, sobre todo en el caso de los lactantes.